
¿Por qué seguir perdiendo tiempo con métodos obsoletos? ¡Cámbiese a la calefacción por infrarrojos para el secado de semiconductores!
La mayoría de las líneas de secado en las fábricas siguen utilizando métodos tradicionales: se bombea aire caliente sobre la oblea y se espera a que la capa de humedad se evapore por sí sola. Es un proceso lento y tedioso. Se pierde mucha energía en calentar el aire y las paredes de la cámara, antes de que la oblea sienta algo.
Evitando el paso intermediario
La calefacción por infrarrojos cambia las cosas. En lugar de calentar el aire alrededor de la pieza, se utiliza radiación electromagnética para enviar energía directamente hacia la superficie de la pieza. Es como calentar una habitación con un calentador, en comparación con estar bajo el sol en un día frío: se siente el calor de inmediato. Con la radiación infrarroja de onda corta, la temperatura de la superficie aumenta casi al instante en que la radiación llega a la pieza.
Reducción del tiempo de procesamiento
Ya no hay necesidad de esperar a que la cámara alcance un estado estable. Puede comenzar a trabajar de inmediato.
Ahorro de espacio
Al reemplazar los hornos convencionales por sistemas de calefacción por infrarrojos, se libera espacio en la sala limpia. Es un gran alivio no tener que tropezar con esos enormes dispositivos. Pero hay que tener cuidado: las lámparas de infrarrojos generan mucha calor en un área pequeña. Si el transportador no funciona bien o las lámparas están demasiado cerca, se puede dañar la pieza. Es importante asegurarse de que los controladores PID y los sensores funcionen correctamente para detectar esos picos de temperatura antes de que causen problemas.
Las limitaciones
La calefacción por infrarrojos no es la solución mágica para todo. Solo funciona si el material realmente absorbe las longitudes de onda utilizadas. Si se trabaja con materiales muy reflectantes, gran parte de la energía simplemente se reflejará. Quizás sea necesario ajustar los ángulos de las lámparas o probar diferentes revestimientos para que el calor penetre en la pieza. Sin embargo, para la mayoría de las tareas que realizamos en las fábricas, la velocidad obtenida compensa con creces todos esos esfuerzos adicionales.